SEXO, EYACULACIÓN Y CÁNCER DE PRÓSTATA.



Sabemos que el sexo nos aporta muchos beneficios físicos y mentales, pero según el estudio realizado, además afecta positivamente en la salud de nuestra próstata. Un estudio llevado a cabo por la universidad Harvard Medical School asegura que eyacular hasta 21 veces al mes puede reducir hasta un 20% el riesgo de padecer cáncer de próstata. (¿Existe mejor remedio casero y natural y que además dé más placer?).

En el estudio, no hablan de únicamente sexo con otra persona, sino de eyaculación, dentro de esto también entra la masturbación. La explicación que da es que durante la eyaculación se produce un "lavado" de las sustancias tóxicas y cancerígenas que se almacenan en la próstata.

El estudio se realizó en un grupo amplio de hombres, nada menos que 38.000 individuos. Y durante 18 años se les siguió y entre las consultas que se les fueron haciendo, se les preguntó con cuanta frecuencia eyaculaban al mes.

Los resultados fueron claros, y se ha calculado que hasta se reduce exactamente hasta un 22%. 

FISIOTERAPIA Y OSTEOPATÍA EN EL TRATAMIENTO DE LA PROSTATITIS.

Para tratar la prostatitis, una inflamación de la próstata tan común y molesta que se da en varones entre 20 y 50 años, no solo podemos ayudarnos de farmacología o hábitos alimentarios y de vida más adecuados, sino que también puede ser tratada desde puntos de vista parecidos pero diferentes.

Tanto la fisioterapia como la osteopatía tienen en común que en el tratamiento de la prostatitis no producen efectos secundarios. Y en los dos casos se están consiguiendo resultados muy positivos, tanto es el caso que algunas clínicas ya incluyen estos tratamientos como complementos a los tratamientos tradicionales mediante medicamentos.

En el caso de la fisioterapia, podemos destacar el caso Hospital Vithas Parque San Antonio de Málaga , en España. Donde la fisioterapia utiliza técnicas propias de la rehabilitación y la disciplina para conseguir una mejora en la salud del paciente. Entre ellas podemos encontrar tratamientos de electroestimulación, punción seca, ejercicios específicos o la aplicación de frío y calor. Hasta la fecha, la impresión de los pacientes es muy positiva.

Desde la visión osteopática, podríamos destacar un estudio aleatorio controlado realizado por S. Marx, U. Cimniak, R. Beckert, F. Schwerla. y K.L. Resch. Publicado en la Osteopatía uns Naturheilkunde, Alemania. Tanto la calidad de vida, la frecuencia de micción o el constante dolor del suelo pélvico fueron notablemente mejorados después de sesiones durante 8 semanas. De hecho, el mismo estudio afirma que las mejorías encontradas fueron sensiblementes mejor que los pacientes de control que habían sido tratados mediante ejercicios y fisioterapia.

Las conclusiones extraídas tanto de la experiencia como de los estudios realizados son muy positivos y podemos afirmar que tanto la fisioterapia como la osteopatía son dos tratamientos que pueden ser utilizados como alternativa o complemento de los tratamientos modernos.

SOJA Y GENISTEÍNA

Se sabe que en los problemas de próstata (cáncer o inflamación) tiene mucha influencia la concentración de hormonas. Se suele pensar que las hormonas masculinas son las testosterona, y que las femeninas los estrógenos. Pero la realidad no es tan clara, los estrógenos también están presentes en el cuerpo del hombre, y su concentración también influye en la salud de nuestra próstata.

La genisteína, es un fitoestrógeno. Esto quiere decir que es un compuesto químico, similar al estrógeno pero que se encuentra en los vegetales. Además, tiene una acción similar a los estrógenos sobre los cuerpos animales cuando se ingieren. 

Desde hace tiempo, se ha utilizado los parches de estrógenos o incluso inhaladores con concentraciones de estrógenos para combatir el cáncer de próstata. No obstante, se puede ingerir la genisteína de una forma natural, se trata de la soja. 

Es conocido el papel de la soja como feminizante, como una planta que aumenta la concentración de los estrógenos en el cuerpo. De hecho, se recomienda para aquellas mujeres que entran en la menopausia y/o sufren de osteoporosis para suavizar o ralentizar los procesos degenerativos o los síntomas molestos.

El problema de la ingesta de soja (siempre pensando en relación a la próstata), es que desde las corporaciones alimentarias y agrícolas, sobre todo de EEUU por su exceso de producción, se anima a que se ingiera de forma masiva, y eso no es adecuado. Basta con una pequeña porción al día, un poco de tofu o un vaso de leche de soja al día, para conseguir los efectos beneficiosos para nuestra próstata.

Lo ideal, es consultar con algún naturópata o nutricionista la cantidad de soja a tomar. No obstante, si deseas más información, aquí ofrezco algunos enlaces dirigidos a estudios y artículos sobre la soja, la genisteína y el cáncer de próstata: