EL YOGA Y LA PRÓSTATA.


Parece mentira, pero hace 3000 años, los yoguis de la India ya se preocupaban sobre el problema de la próstata inflamada y la Hiperplasia prostática benigna (BPH). Mientras aquí en occidente la medicina aun estaba ligada a la superstición, estos yoguis empezaron a comprender los problemas de la próstata y a intentar remediarlos con una medicina empírica practicada en sus propios cuerpos. Después de cientos de años comprobaron a través de las experiencias, que ciertas posturas favorecían la prevención y recuperación de la próstata inflamada.


Uno de los puntos fuertes de la filosofía del Yoga sostiene que la sangre debe llegar a todas partes del cuerpo... un punto de vista que es común a otro tipo de disciplinas como la Medicina Tradicional China, la Osteopatía y la Kinesiología. Cuando la sangre llega a un órgano, por ejemplo la próstata, la sangre limpia el órgano, lo oxigena, lo nutre, elimina las toxinas, combate las infecciones y en general, hace que funcione correctamente. Por eso, las posturas de yoga que os pongo a continuación (que son de las más sencillas) se utilizan para problemas de próstata entre otros, porque en parte produce un masaje y aumenta el riego sanguíneo en esa zona.


Es considerada como una de las cuatro asanas clásicas. Excelente para los órganos abdominales. Ayuda a la correcta digestión. Estimula las funciones del estómago, hígado, bazo, riñones e intestinos. Elimina los residuos gástricos y parásitos intestinales. Previene la constipación y el catarro intestinal. El esfuerzo que realizan los músculos laterales los fortalece y ayuda a desarrollar una cadera bien proporcionada. Vigoriza el recto y los músculos abdominales laterales por encontrarse éstos contraídos al máximo. Cura las hemorroides y la diabetes. Reduce la adiposidad. Los órganos sexuales, recto, próstata, útero y vejiga, junto con todos los nervios, son abundantemente abastecidos de sangre.



Postura en que se retine la rodilla. Elimina en forma eficaz los gases malignos que perjudican al organismo. Alivia el dolor de espalda y el estreñimiento. Estimula los órganos sexuales. Facilita el control de la energía sexual.




Principalmente la columna vertebral adquiere mayor flexibilidad y elasticidad. Los órganos abdominales que reciben un fuerte masaje. Además, ayuda a curar la dispepsia, constipación, ictericia y obesidad. Ayuda a corregir el hígado y el bazo agrandados y congestionados, así como a los riñones y suprarrenales inactivos. Fortalece los músculos externos y los profundos de la espalda. Ayuda a la circulación de la sangre en los cartílagos vertebrales. Da masaje al sistema simpático; previene el lumbago y reumatismo muscular. Reduce la acumulación de grasas en las coyunturas y limpia las vértebras, evitando su osificación. Estimula el apetito al aumentar los jugos gástricos. Combate el estreñimiento, la indigestión y el asma.

Hace unos días, aparecieron los resultados un estudio realizado por el Dr. Neha Vapiwala, del Departamento de Oncología de Radiación de la Universidad de Perelman Escuela de Medicina de Pensilvania. En este afirmaban que la práctica de yoga ofrecía resultados beneficiosos para aquellos hombres con problemas de próstata.

Hay más posturas y de más tipos, lo importante es hacer todo tipo de posturas para cuidar todo el cuerpo, no solo una zona.



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